Alojamiento en Roma Apartamentos

◘ Como un romano más Pequeños pisos amueblados, con capacidad para 4-6 personas generalmente, listos para entrar a vivir y pasar unos días en Roma como en tu propia casa. Es una fórmula válida para una familia o un pequeño grupo de amigos. Se suelen utilizar para estancias largas, en torno a una semana o más. De hecho, algunos apartamentos exigen un mínimo de 3 ó 4 días de permanencia, aunque otros permiten también estancias de 1 ó 2 noches. Existen pequeñas estructuras que cuentan con varios apartamentos independientes concentrados en un mismo edificio, con unos mínimos servicios de recepción que facilitan el check in y el check out, pero no es lo corriente. Lo normal es quedar con el dueño a una hora determinada, para que nos entregue las llaves y nos dé las instrucciones sobre el funcionamiento de la casa, las tiendas del barrio, etc. Esto hace la operación más engorrosa que en un hotel: puede haber retrasos, malos entendidos... y a veces hay que realizar llamadas internacionales con el móvil, lo cual puede complicar los primeros momentos en la ciudad después de un cansado viaje. Una vez con las llaves en la mano, un apartamento da al viajero completa independencia, con todas las ventajas e inconvenientes que ello conlleva. Es realmente un tipo de turismo diferente, que te permite experimentar la ciudad como si fueras parte de ella. Pero es evidente que lo que para unos constituye su encanto (hacer la compra en el supermercado para el desayuno y la cena, conocer más de cerca las costumbres locales...) es justamente lo que otros intentan evitar. Desde el punto de vista material, se trata casi siempre de estructuras básicas, decoradas con muebles baratos o con elementos reutilizados de otros sitios, cocinas y baños pequeños y a veces mal equipados. Encontraréis excepciones a este estándar, pues hay apartamentos decorados con buen gusto y cuidados con detalle. Pero suelen subir de precio y a veces es difícil encontrarlos libres (reservarlos con antelación). En ocasiones, se trata más de aparthoteles que de verdaderos apartamentos y perderás la experiencia de autenticidad aunque te encontrarás, eso sí, con un alojamiento acogedor y agradable. ▪ Precios. Suelen ser ligeramente más caros que un hotel de similar categoría, aunque esto se compensa ampliamente con el ahorro en restaurantes que supone, sobre todo para estancias prolongadas (en Roma, compensa realizar una comida informal en cualquier sitio al mediodía y volver al apartamento sólo para cenar). ▪ Modo de pago. La estancia completa se paga, por lo general, en metálico en el momento de la llegada (caparra-fianza??). Al realizar el check out, se abonarían los eventuales daños en la estructura. ▪ Limpieza. El apartamento se entrega limpio y en perfectas condiciones, pero de ordinario no está previsto el servicio de limpieza durante la estancia. Algunos dueños lo ofrecen aparte, como una opción, cobrando por ello. ▪ Ojo con las “habitaciones sueltas”. Hay que tener cuidado porque a menudo se pueden reservar habitaciones sueltas, y muchas veces es difícil distinguir si uno está reservando todo el apartamento o si va a tener que compartirlo con personas desconocidas, lo cual resulta muy molesto si uno no se lo espera. A veces, la tarifa especifica con claridad precio por habitación y precio por apartamento. Si no es así, es mejor preguntar. ▪ Categorías. No existe una clasificación por categorías en los apartamentos, aunque está previsto realizarla en el futuro. ▪ Apartamentos con encanto. Hay bastantes apartamentos en las zonas con más encanto de la ciudad (las estrechas callejuelas medievales en torno al Panteón o Piezza Navona...), que pueden dar a nuestra estancia verdadero sabor de vida romana. Pero a cambio de esta experiencia de autenticidad debemos estar dispuestos a pagar un cierto peaje: no esperemos un moderno y funcional apartamento donde todo funcione como la seda, con ascensor y amplias habitaciones perfectamente insonorizadas. La autenticidad, a menudo, está reñida con la comodidad. ▪ Apartamentos periféricos. Los apartamentos de la periferia suelen ser más baratos. Estar en un barrio no turístico supone ciertas ventajas a la hora de hacer las compras, pero la experiencia será más anodina. Será como vivir en cualquier barrio de cualquier ciudad del mundo: perderás la autenticidad romana. ■ NUESTRO CONSEJO: alquilar un apartamento es una fórmula aconsejable para estancias largas y personas dispuestas a vivir una experiencia distinta, sintiendo el latido diario de la ciudad como un romano más. Una experiencia de autenticidad interesante si uno está dispuesto a sacrificar algo de comodidad. Contenido de esta sección Consejos alojamiento ▪ Consejos generales ▪ Hoteles ▪ Apartamentos ▪ Bed&Breakfast ▪ Conventos y residencias Comparativa ▪ Precios ▪ Ventajas e inconvenientes Reservas