Alojamiento en Roma Hoteles

Los hoteles son la opción mayoritaria de los viajeros. Existen enormes diferencias entre hoteles del mismo número de estrellas, aunque todos deben cumplir los requisitos mínimos de su categoría, establecidos en un reciente decreto del gobierno italiano (febrero 2009). Es bueno saber por adelantado lo que nos vamos a encontrar, para no crearnos falsas expectativas. Hoteles 1 estrella. Mínimo, por ley: recepción 12 horas al día, limpieza diaria habitaciones y cambio de sábanas y toallas una vez por semana. No es obligatorio el baño privado. Son meramente funcionales: sirven para pasar la noche y nada más. Las habitaciones y los baños son pequeños y con frecuencia tienen aspecto desangelado: mobiliario pobre y viejo, y un aire de pensión más que de hotel. La atención del personal es muy desigual: unas veces, trato cordial y familiar, al ser estructuras pequeñas; otras, personal poco profesional y algo brusco. Si la estructura es nueva, se pueden encontrar agradables sorpresas, con hoteles que en realidad parecen de 3 estrellas, pero también suben de precio. Hoteles 2 estrellas. Mínimo, por ley: recepción 12 horas al día, limpieza diaria habitaciones y cambio de sábanas y toallas 2 veces por semana. Ascensor. No es obligado el baño privado, pero suelen tenerlo. Suelen ser estructuras con pocas habitaciones, que no ocupan todo un edificio sino una planta. Más de la mitad se ubican en la zona de Termini, en edificios del siglo XIX. No suelen tener zonas comunes o son muy pobres: el único lugar para descansar es la habitación. Es fácil encontrar estructuras viejas y poco funcionales: baños, ascensores, ventiladores... que funcionan mal. A veces, personal poco dispuesto a colaborar cuando algo no funciona. Habitaciones pequeñas en general, con decoración elemental y un aire de pensión. Sin embargo, en esta categoría se obtienen con cierta frecuencia agradables sorpresas: estructuras regentadas por una familia amable y servicial, con habitaciones pequeñas pero decoradas con gusto... Una buena señal es cuando indica “completamente renovado” o “edificio nuevo”, pues tendrá materiales sencillos y funcionales, pero en buen uso. Hay hoteles de dos estrellas que parecen de 4, pero cobran también un precio superior. Hoteles 3 estrellas. Mínimo, por ley: servicio de bar e internet; baño privado en todas las habitaciones. Cuentan con dotación completa en las habitaciones: TV, teléfono directo con recepción, aire acondicionado, calefacción, caja fuerte, minibar... Suelen ser estructuras grandes, con buenos salones y zonas comunes, aunque no siempre ocupan todo el edificio en que se encuentran. A veces, al ubicarse en edificios antiguos, estas grandes estructuras resultan difíciles de mantener en buenas condiciones, y es corriente encontrar mobiliario avejentado, paredes o moquetas sucias, puertas que no cierran bien, aire acondicionado que no funciona o mete ruido, habitaciones mal insonorizadas, baños o duchas minúsculos e incómodos... En esos casos, el personal está sobrecargado y no siempre responde con eficacia y amabilidad ante las quejas. Otros hoteles, sin embargo, aunque estén en edificios históricos, han sido remodelados recientemente, son acogedores y funcionan perfectamente. Lo más importante, por tanto, es cerciorarse de si las instalaciones son modernas o recientemente restauradas. Personal de recepción uniformado y acostumbrado a ofrecer servicios turísticos: excursiones, información, reservas, taxis... Hoteles 4 estrellas. Mínimo, por ley: cambio de sábanas y toallas diario. Ofrecen el servicio más completo: servicio de habitaciones, lavandería, planchado... La mayoría de estos hoteles son grandes estructuras con muchas habitaciones, y con amplios y ostentosos salones en las zonas comunes. Algunos se ubican en edificios históricos del centro de la ciudad, de techos altos y decorados con muebles de época, mientras otros son construcciones modernas y funcionales ubicadas en la periferia. Al igual que los de 3 estrellas, también se encuentran hoteles de falso lujo, donde la decoración ostentosa esconde carencias que piden urgentes reformas. Algunos hoteles de 4 estrellas son enormes edificios en el extrarradio, pensados para personas con coche en viaje de trabajo, pero también pueden ser utilizados por turistas, si son conscientes de que deberán sufrir diariamente la incomodidad de viajar al centro. El gran tamaño de estos hoteles suele provocar lo siguiente: ▪ Es difícil encontrar un trato familiar y cercano, aunque el personal de recepción (altamente cualificado) suele atender con gran cortesía. ▪ Dentro de un mismo hotel hay habitaciones muy distintas entre sí. Aunque una estructura disponga de buenas instalaciones, es fácil que tenga también habitaciones pequeñas, oscuras, con baños incómodos, mal insonorizadas y aspecto de los años 70. Esto hace que de un mismo hotel haya opiniones extremas según la suerte que haya sufrido cada uno. ▪ Se encuentran precios increíbles en temporada baja: habitaciones dobles por menos de 50 euros en hoteles de lujo. Muchos hoteles de una y dos estrellas no pueden competir con las ofertas económicas de una gran estructura de 200 habitaciones. En esos casos es fácil sufrir un ligero descenso en la calidad del servicio. Las expectativas del turista que se aloja en estos hoteles son muy altas, y es frecuente encontrar gente insatisfecha con el servicio ofrecido. Hoteles 5 estrellas: recepción 24 horas, recepcionistas que... Contenido de esta sección Consejos alojamiento ▪ Consejos generales ▪ Hoteles ▪ Apartamentos ▪ Bed&Breakfast ▪ Conventos y residencias Comparativa ▪ Precios ▪ Ventajas e inconvenientes Reservas