
La Piazza Venezia es hoy un importante nudo de tráfico en el corazón mismo de la ciudad, y con frecuencia pasarás junto a ella. Está presidida por el enorme y controvertido Monumento a Vittorio Emanuele II, levantado para honrar a la patria después de la la reunificación italiana. Para poder construirlo se tuvo que trasladar un cuerpo entero del Palacio de Venecia, destruyendo así una de las últimas plazas renacentistas que quedaban en Roma.
Además del vistoso Vittoriano, la Plaza está cerrada por el Palazzo di Venezia y por un edificio construido en el siglo XX en simetría con este último. Enfilando exactamente la gran mole blanca se encuentra la famosa Via del Corso, en cuyo extremo opuesto se vislumbra el obelisco de Piazza del Popolo.
Visitas guiadas: nuestra audioguía Tutta Roma realiza describe toda la Plaza Venecia, con el Palacio y la Basílica de San Marcos, y se detiene con cierto detalle en el Monumento a Vittorio Emanuele II, en una pista de 20 min. de duración.
El Palazzo di Venezia fue el primer palacio renacentista construido en Roma. Su severa elegancia y armonía parecen retar la ampulosidad del Vittoriano. Fue construido en el siglo XV por el Cardenal de Venecia Pietro Barbo. Cuando el cardenal fue elegido Papa en 1464, el palacio se convirtió en residencia papal. Sobre la fachada de San Marcos (doblando la esquina) se ve la logia de las bendiciones.
El palacio es famoso también porque Mussolini estableció en él su residencia oficial. Desde el balcón que se asoma a la plaza, conocido como "el balcón de Mussolini", lanzaba sus histriónicos discursos a la multitud.
Actualmente es la sede del Museo Nazionale del Palazzo di Venezia, que reúne colecciones de artes menores o aplicadas (marfiles, platería, tapices, terracotas, cerámicas...) y una pequeña pinacoteca.
Horario: martes a domingos 8.30-19.
Precio entrada: normal 4,00 €, reducida 2 €.
Gratuito para -18 y +65 años (ver condiciones de descuento)
Junto al Palacio está la Basílica de San Marcos, donde se encuentra la logia de las Bendiciones Papales que hemos mencionado. Es la iglesia de los venecianos en Roma. De fundación paleocristiana (siglo IV), la iglesia fue muy modificada en el siglo IX, y luego en el XV por el Cardenal de Venecia y futuro Papa Pablo II. Conserva un valioso mosaico del siglo IX en el ábside.
Además de la Logia (posible obra del famoso arquitecto Leon Battista Alberti), es de interés el campanario románico (siglo XII). En su interior, lo más valioso es el mosaico del ábside, del siglo IX.
Abierta martes a domingos: 7.30-12.30 y 16-19. Lunes cerrada por la mañana.
Página web sólo en italiano y con poco contenido artístico: www.sanmarcoevangelista.it
Madama Lucrezia es una de las famosas estatuas parlantes de Roma (igual que el Pasquino junto a Piazza Navona) donde los ciudadanos colgaban carteles exponiendo las quejas que no se podían proclamar en público. Está situada junto a la entrada de San Marcos.
Este grandilocuente monumento fue concebido a finales del XIX en honor del rey Victor Manuel II, muerto unos años después de consumarse la unificación italiana bajo su bandera. Fue concebido en un momento de gran exaltación patriótica. Su complicado programa iconográfico hace referencia a la Patria italiana, los mares que la circundan, sus virtudes cívicas, y conceptos como la Libertad, el Pensamiento y la Acción.
Para ilustrar su gigantismo basta decir que los bigotes del rey, en la estatua ecuestre, miden un metro, y que dentro del caballo se dio una cena para 12 personas: una famosa foto lo atestigua.
El monumento ha sido muy controvertido desde un principio, pues ni sus dimensiones colosales, ni la blancura de su piedra, ni su retórica recargada y pomposa parecen encajar en Roma, capital del clasicismo. Por no hablar de las demoliciones de valiosos edificios que hubo que efectuar para hacer espacio a la gran mole. Se han inventado para él todo tipo de motes peyorativos: tarta de bodas, máquina de escribir... Se llegó a proponer incluso su demolición, que hoy en día no promueve ya casi nadie.
Ajenos a estas controversias locales, los turistas aprecian mucho la vistosidad del edificio y les encanta fotografiarse en él.
Desde 1921 el monumento acoge los restos de un soldado sin identificar, muerto en la Primera Guerra Mundial, en representación de todos los caídos por la Patria. En la terraza más cercana a la calle hay dos pebeteros con una llama que nunca se extingue y dos soldados hacen guardia permanentemente junto a la tumba.
Desde el Vittoriano se obtienen vistas extraordinarias de todas las zonas cercanas (Foros, Campidoglio, Palatino...) gracias a un par de ascensores panorámicos instalados en el año 2007. Los ascensores parten desde la terraza que se encuentra al nivel de la columnata superior, y llegan hasta la terraza de las cuadrigas, donde hay también un bar.
Precio ascensores: billete entero 7,00 €, reducido 3,50 € (-18 y +65 años), gratis 0-10 años
Horario ascensores: lunes a jueves de 9.30 a 18.30; viernes a domingo hasta las 19.30
El Vittoriano alberga un Museo del Risorgimento: sobre Garibaldi, la historia de la unificación italiana, banderas, armas... de escaso interés para el turista que no sea aficionado a estos temas.
Entrada gratuita. Abre todos los días de 9.30 a 18.30 (la taquilla cierra 30 minutos antes).
Más información en la web oficial del Museo www.risorgimento.it (sólo en italiano).
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