
La Basílica San Pablo Extramuros fue erigida en el siglo IV por el emperador Constantino, sobre el lugar donde reposaban los restos del apóstol San Pablo, del mismo modo que había hecho en el Vaticano sobre la tumba de Pedro. Durante siglos, el templo había había sido ampliado y embellecido con valiosos frescos y mosaicos, y a comienzos del siglo XIX era uno de los edificios más espectaculares de Roma, que conservaba intacto su sugestivo aspecto paleocristiano.
Pero la noche del 15 de julio de 1823 un gran incendio redujo a cenizas todo aquel valioso patrimonio de arte e historia. La ciudad entera acudió a ver el triste espectáculo. Sin embargo, los cardenales no se atrevieron a dar la noticia al Papa Pío VII, gravemente enfermo, que murió un mes después.
Yo visité San Pablo el día después del incendio. Tuve una impresión de severa belleza, triste como la música de Mozart. Estaban todavía vivos los vestigios dolorosos y terribles de la desgracia; la iglesia se había convertido en escombros negros y humeantes; los fustes de las columnas, partidos por toda su largura, amenazaban con caer a cada instante. Los romanos, consternados, habían ido en masa a ver la iglesia incendiada.
El gran novelista Stendhal, que se encontraba en Roma en aquel momento, describió del siguiente modo la conmoción que supuso:
El nuevo templo, cuya restauración duró todo un siglo, no es sino una fría interpretación decimonónica del antiguo, pero la monumentalidad del gran espacio basilical todavía es una de las mayores impresiones que se pueden obtener en Roma.
Además de la gran impresión que producen las enormes naves, lo más interesante de San Pablo Extramuros son los vestigios supervivientes del antiguo templo, como puedes ver en el siguiente plano.
El emperador Constantino construyó la primera Basílica sobre el lugar donde los cristianos habían venerado siempre las reliquias de San Pablo, pero a lo largo de los siglos la tumba había quedado sepultada por varios estratos arquitectónicos. En el año 2002 se iniciaron unas excavaciones bajo el altar, que dieron como resultado el hallazgo, 4 años después, de un sarcófago macizo de 2,55 m. de largo por 1,25 m. de ancho y 0,97 m. de altura, identificado con seguridad con el del Apóstol.
El sepulcro está ahora a la vista a través de una abertura bajo el altar (no te confundas: lo que se ve en el suelo, a través de un cristal, es el ábside de la primera iglesia; el sepulcro se ve a través de la reja).
En el sarcófago, que no había sido abierto nunca en tantos siglos, se hizo una pequeñísima perforación para introducir una sonda especial, mediante la cual se han encontrado restos de un precioso tejido de lino de color púrpura, bañado en oro, y de un tejido de color azul con filamentos de lino. Se encontraron también granos de incienso rojo y de sustancias proteicas calcáreas. Además, el análisis de pequeñísimos fragmentos óseos, sometidos al examen del carbono 14 por parte de expertos que desconocían su procedencia, ha dado como resultado que pertenecían a una persona que vivió entre los siglos I y II. Esto parece confirmar la unánime e incontrovertida tradición de que se trata de los restos mortales del apóstol Pablo.
En el año 2009, dedicado a San Pablo en el bimilanario de su nacimiento, se realizó por primera vez una exploración del interior del sepulcro.
El Papa Benedicto XVI daba al mundo la noticia del siguiente modo:
Fuente:
Homilía de la Misa de clausura del
Año Paulino, 28.VI.09
La Basílica de San Pablo Extramuros queda, como su nombre indica, fuera de las murallas, lejos del centro de la ciudad. Por eso, muchos turistas no se acercan hasta allí, aunque es fácil llegar con el Metro (línea B, estación Basilica San Paolo), que deja a 3 minutos.
Todos los días del año 7-18.30
Misas (durante las celebraciones se puede visitar la basílica):
- Laborables: 7 – 8 - 9 – 10.30 – (18)
- Festivos: 7 – 8 - 9 – 10.30 – 12.00 - 18
Abierto todos los días del año 9-18
Entradas: 3,00 € (para grupos de 10 en adelante, 1,50 € por persona)
La entrada da derecho a visitar:
- Pinacoteca y Museo
- Capilla de las reliquias
- Lapidario
Horario del Museo: lunes a sábados 9-13 y 15-18
Cerrado: domingos, 1 enero, 1 noviembre, 24-25-31 diciembre
Esta imagen de San Pablo, que hoy se encuentra en la Capilla de la Adoración, era muy apreciada por los peregrinos. Es el equivalente de la estarua de bronce de San Pedro que hay en el Vaticano, con el pie desgastado por los besos. En este caso, muchos se llevaban como recuerdo una astilla del apóstol.
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